Toda la sabiduría del mundo
Érase una vez, en un país muy, muy
lejano, un rey y una reina tan amables y
generosos que todo su pueblo, sin excepción, los amaba y admiraba.
El rey era apuesto, valiente y
honrado, y la reina era el ser más bueno y bello que se hubiera
visto nunca en aquel palacio. Tenían ya dos hijos varones, que
eran su mayor alegría y con los que se aseguraban la descendencia
real, pero en el corazón de los reyes existía una pequeña sombra: ambos
anhelaban tener una hijita que fuera tan
buena y bella como su madre y tan honrada y valiente como su padre. Tras muchos
meses de espera, la reina anunció que estaba embarazada e
instintivamente supo que era una niña. Efectivamente, tras nueve largos meses nació una preciosa niñita, tan
perfecta que parecía irreal. Tenía los rizos morenos de su madre,
así como sus ojos verdes, y ya desde su nacimiento dio muestras de poseer un carácter tan
excepcional como el de su padre. Los reyes y los príncipes estaban locos de
contentos con el bebé y le dedicaban todas las atenciones del
mundo.
Sin embargo, la tristeza pronto se cernió sobre el palacio. La reina cayó enferma, sufriendo una misteriosa enfermedad para la que
ningún
médico encontró cura. Presintiendo que le quedaba poco tiempo, la reina
decidió
preparar algo para que cada uno de
sus hijos le recordara. A su hijo mayor le dejó parte
de su ajuar, para que cuando tomara como esposa a la que sería la futura reina tuviera algo de su madre que añadir a
los bienes del los que esta dispusiera; a su hijo mediano, viendo que tenía gran disposición
para los libros y los estudios, le regaló la gran biblioteca que había
heredado ella de su padre; finalmente, a su bebé recién nacido, le regaló un brazalete en el que incluyó tres
pequeños colgantes: un secreter en forma de nuez que al abrirlo contenía un moreno rizo suyo y un pequeño rizo del bebé entrelazado a él,
un anillo que había heredado de su abuela cuando era niña y un pequeño búho de plata que simbolizaba la antigua sabiduría del reino.
Antes de morir, la reina reunió a
su marido y a sus dos hijos mayores, a los que les dio sus regalos, y le pidió a los tres que cuidaran de la pequeña. Al rey, además, le pidió que
cuando la niña tuviera uso de razón,
le entregara la pulsera con los tres colgantes que había preparado para ella. Su última
disposición fue que su hijo mayor se casara con una mujer que
igualara en belleza a su hermana pequeña, que su hijo mediano se convirtiera en
el más sabio y estudioso del reino, y que su hija pequeña fuera
educada de tal forma que su bondad y su valentía
fueran reflejadas en todas sus acciones, no dejando que su gran belleza le
convirtiera en un ser vanidoso y vacío.
Tras la muerte de la reina, todos en el palacio estaban
desolados. El rey y los dos príncipes, con el corazón
destrozado, volcaron todas sus atenciones en la pequeña
princesa, esforzándose en educarla de tal manera que desarrollara sus
maravillosas cualidades de bondad y valentía.
La princesa, además de ser una niña bellísima, se convirtió en
un ser amable y tierno, que mostraba gran compasión
y humanidad ante todos los seres vivos que le rodeaban. El hermano mediano se dedicó a sus libros, logrando así ser
el mayor sabio y estudioso de todo el reino. El hermano mayor, por su parte, se
dedicó
a buscar una esposa que igualara en
belleza a su hermana pequeña.Todos los emisarios del reino estaban involucrados en esta
tarea, recorriendo todas las tierras del rey y luego las tierras de otros
reyes, hasta llegar a los rincones más
remotos. Tardaron mucho tiempo, pero por fin encontraron a una muchacha que no
pertenecía a la corte, pero cuya belleza era comparable a la de la
princesa. Jubilosos por haber encontrado a la mujer que asegurara la descendencia
real, la llevaron a palacio para que se casara con el príncipe mayor.
Este se enamoró perdidamente
y la desposó
en una gran ceremonia en la que
participó
todo el pueblo, encantados de que
el próximo rey se hubiera casado con una muchacha tan hermosa.
También participaron en ella el rey y sus otros dos hijos,
contentos al ver que el príncipe por fin tendría una mujer como la que su madre deseaba que tuviera.
Pasaron los meses y la futura reina empezó a mostrar algo que nadie había
previsto: mientras que su belleza era equiparable a la de la princesa, su
bondad no tenía ni punto de comparación.
Es más,
poseía un carácter envidioso y malvado que le hacía envidiar a la princesa por su procedencia real y por ser
tan bella como ella. Así, en cuanto tuvo
oportunidad, le dijo al príncipe que cuando
ellos fueran reyes, a la muerte del actual rey, tendría que obligar a su hermana a abandonar el palacio y su
reino.El príncipe pensó que era una enajenación
pasajera y aceptó las condiciones para contentar a su nueva esposa y a su
fuerte carácter, seguro de que para el momento en el que su padre
muriera, se le habría olvidado.
Pasaron los años y el rey fue envejeciendo hasta que llegó el momento de su partida. Tras los funerales, en los que
los tres hijos se mostraron desolados,
se produjo la coronación
de los nuevos reyes. Esa misma noche, a la hora de dormir, la nueva reina instó al nuevo rey a
obligar a su hermana a abandonar el palacio y a buscarse una nueva vida. Si no,
le dijo, ella conseguiría librarse de la
princesa a su manera, pues no podía
vivir cerca de nadie que le hiciera sombra de la forma en la que se la hacía la princesa, a la que todo el mundo amaba y respetaba.
El rey, consternado, fue a hablar con su hermana y le
explicó
la situación,
aconsejándole que abandonara el palacio pues temía
verdaderamente por su vida tras las amenazas de su mujer de eliminarla a su
manera. La princesa, muerta de miedo, aceptó irse,
no sin antes pedirle al rey que convenciera a su mujer para que le diera de plazo
para prepararse hasta que la luna, que en ese momento estaba en la fase en la
que es casi invisible, volviera a
mostrarse en todo su esplendor. La reina, molesta pero complacida de que su rey
le hiciera tanto caso, aceptó el trato.
Durante ese tiempo, la princesa se confió a su hermano mediano, que ya vivía fuera de palacio dedicado de lleno a sus libros y su
ansia incansable de saber más y más. Este, sabiendo que su hermana no tendría más remedio que abandonar el reino, le prometió idear algo para que siempre que se encontrara en apuros
pudiera encontrar una solución. Así, el día en el que la luna debía
mostrarse totalmente llena, el príncipe
mediano le dio a su hermana una capa que había
realizado con trozos de tela cosidos. En estas telas se encontraban escritos
con pintura imborrable los consejos y mensajes de todos los sabios de todos los
reinos, a los que la princesa podría
acudir siempre que se encontrara algún problema. Así,
con su capa hecha de toda la sabiduría
del mundo, con la pulsera que le había
regalado su madre antes de morir y con el corazón
en pedazos, la princesa abandonó el
palacio.
Como era de suponer, se perdió en
el bosque la tercera noche del tercer día,
pues no tenía costumbre de caminar fuera de palacio sin compañía. Pero
como poseía el carácter
valiente de su padre y la capa de toda la sabiduría
de su hermano, la princesa intentó tranquilizarse.
Consultó
su capa, y encontró un trozo de tela que recomendaba que al perderse en un
bosque, era mejor encontrar un lugar seguro donde pasar la noche a refugio de
los animales y esperar allí a la llegada del día.Se
escondió
en una pequeña cueva, se tapó con la capa de su hermano y se quedó profundamente
dormida.
Al día siguiente se despertó al oír voces en la cueva. Estas voces pertenecían a un príncipe
de un reino cercano y a su séquito, que habían
salido en busca de hierbas curativas y por eso se habían metido en la cueva. Cuando el
príncipe le preguntó sobre su identidad, la princesa, temerosa de
que la llevaran de vuelta al palacio donde tendría que enfrentarse con la ira de
la reina, le mintió diciéndole que era una muchacha que se había quedado
huérfana y que había salido a buscar fortuna. El príncipe, que
no podía vislumbrar la gran belleza de la princesa debido a la suciedad y el
polvo del viaje que cubrían su cara, decidió, movido por su gran corazón, llevar
a la muchacha a su palacio para que ayudara en las caballerizas.
Así, la princesa pasó de vivir
en un palacio a trabajar en las caballerizas de otro, donde se encargaba de
limpiar y alimentar a los
caballos del príncipe.
Al principio le costó mucho acostumbrarse
a esta tarea, puesto que era la primera vez que lo hacía. Sin embargo, su gran bondad hacia todos los seres vivos
hizo que pronto dominara la labor de cuidar los caballos del príncipe.
Este tenía uno favorito, un caballo grande y negro con una mancha
blanca como un lucero en la frente.
La princesa, con miedo de que cualquiera
descubriera su identidad al ver su cara limpia, siempre se mantenía sucia
del polvo de los caballos y de los establos; cuando el príncipe acudía a ellos, el polvo le impedía ver la
belleza de su cara lavada. Este siempre
se sorprendía de lo sucia que iba, pero le admiraba cómo cuidaba a todos los caballos,
que desde la llegada de la muchacha estaban
mucho más limpios, mejor alimentados y parecían mucho más
felices. Además,
cada vez que la veía, se fijaba en su hermosa melena de rizos
negros, que era idéntica a la de su madre.
Día a día, la princesa cuidaba a todos los
caballos con gran cariño, pero al favorito del príncipe lo cuidaba con más esmero
si cabe, ya que, sin quererlo, se había enamorado de él desde el
día
en que lo conoció en la cueva del bosque.
Una tarde, el príncipe pidió que le ensillaran a su caballo
favorito. La princesa, encargada de poner las monturas a los caballos, decidió consultar la capa para ver cómo podría hacerse notar de cara al príncipe.
En ella, encontró
un pequeño consejo en el que se decía que, para que una persona reparara en otra, bastaba con
hacerle llegar de forma anónima tres objetos muy queridos. A la llegada del
tercer objeto, el receptor sería
capaz de vislumbrar por fin a la persona que se los estuviera enviando.
La princesa sabía
que esto no le garantizaría el amor del príncipe, ya que no hay forma alguna de conseguir el amor
mediante ningún hechizo, pero pensaba que si el príncipe por fin reparaba en ella, a través de su suciedad, podría
ver a la persona que se escondía
debajo y quizás, corresponder sus sentimientos.
Cuando el príncipe montó su caballo favorito, encontró el búho de la sabiduría
enganchado a su montura. Lo guardó sorprendido
e intrigado de cómo
podría haber llegado un objeto tan
valioso a su caballo, ya que la única
persona encargada de él era la pobre
muchacha de las caballerizas.
La siguiente vez que montó su
caballo, se encontró un precioso anillo
antiguo. Lo guardó
junto al búho,
cada vez más intrigado sobre la procedencia de los objetos.
La tercera vez que montó a
su caballo favorito, encontró el secreter con el
mechón de pelo de la reina fallecida y el de la princesa bebé. Reconociendo el pelo de la muchacha de las caballerizas,
comprendió
que era ella quien le había estado haciendo llegar los regalos.Retornó corriendo a las caballerizas, donde la princesa,
convencida de que el príncipe tardaría
mucho más en volver de su paseo, había
aprovechado para lavarse y asearse antes de tenerse que volverse a ensuciar
para evitar ser descubierta.
Cuando el príncipe
la vio, supo que detrás de esa belleza y
de los objetos tan valiosos que había
recibido se hallaba algo más que una pobre
muchacha huérfana. Le preguntó a
la princesa sobre su verdadera identidad, y esta, por fin, decidió contarle la verdad.
El príncipe, que se había
enamorado de ella por su belleza y por el amor con el que sabía que
trataba a todos los seres vivos, le dijo que aunque no hubiera sido una
princesa, le habría robado el corazón de la misma manera que lo
acababa de hacer. Por fin juntos y
felices, se casaron y comieron perdices.
Análisis de la adaptación
Para que el cuento sea una adaptación y no sea una versión o
una inspiración, he mantenido los siguientes elementos de “Toda clase de pieles”:
-
La protagonista nace en una familia y un entorno
feliz
-
Alguien relacionado con la familia le fuerza a
salir del núcleo familiar.
-
Ella pide un tiempo para retrasar la marcha,
pero se ve obligada a irse al final.
-
Recibe un elemento que le ayuda en los
acontecimientos venideros.
-
Se ve obligada a recurrir a este elemento para
sobrevivir
-
Alguien la encuentra, le ayuda, y le lleva a
otro lugar donde se ve obligada a realizar una labor que nada tiene que ver con
su estatus social.
-
Se enamora del príncipe y oculta su personalidad
por miedo a que le hagan retornar a su entorno.
-
Usa los elementos de los que dispone para
enamorar al príncipe.
-
Al final
el príncipe descubre su identidad y se enamora de ella
-
Se casan y son felices
Los elementos que he cambiado son los siguientes:
-
La princesa no es hija única, es la pequeña de
sus hermanos, con lo cual el tema de la sucesión dinástica ya está asegurado.
El grueso de la trama se centra en lo que la reina dispone para ellos y no para
el rey.
-
Es un elemento externo a la familia (la mujer de
su hermano), pero cercano a ella, quien hace que la princesa tenga que
abandonar su hogar. De esta manera se eliminan las connotaciones negativas hacia
el núcleo familiar directo, ya que el príncipe mayor al final convence a la
princesa para abandonar el reino por miedo a que le pueda pasar algo. Esto queda reforzado además por el hecho de
que el ayudante es su hermano mediano.
-
Se introduce el sentimiento de envidia.
-
Se elimina el incesto de la historia, ya que no
me parece adecuado y comprensible para los alumnos de Primaria
-
El elemento de ayuda no está hecho de toda clase
de pieles, está hecho de “toda la sabiduría del mundo”. Así, se refleja el
hecho de que no solo la belleza es lo que hace que la protagonista consiga a su
amado, sino también la sabiduría recogida en la capa fruto del intenso estudio
de su hermano.
-
Se hace mucho hincapié en otras cualidades de la
princesa que no son solo la belleza (la bondad y la valentía)
-
Los objetos que la princesa va dejando en el
caballo provienen de un brazalete y no tienen connotaciones religiosas ni
amorosas, sino familiares (el pelo y el anillo de la abuela) y de conocimiento
(el búho)
-
El príncipe no busca esposa, se enamora de la
princesa sin quererlo y no es solo su belleza lo que hace que se fije en ella,
sino el amor con el que trata a sus caballos y la bondad que desprende
-
Se eliminan las referencias a la caza y las
pieles de animales, haciendo referencia en cambio a lo bien que la protagonista
cuida a los animales y cuánto los ama.
-
El príncipe se enamora de la protagonista pero
menciona que aunque ella no fuera una
princesa también se habría enamorado.
Creo que esta adaptación es adecuada para niños de 6 a 8 años.
Es en esta horquilla de edad en la que los cuentos folclóricos y maravillosos y
los cuentos tradicionales forman parte de los temas favoritos de los niños. Tiene
además un argumento completo (presentación-nudo y desenlace). Además la
fantasía se presenta de una manera verosímil, ya que es más real una capa hecha con trocitos de tela
con sabiduría escrita que los elementos que aparecen en la versión original.
Si nos fijamos en treinta y una funciones que propone Propp para los cuentos folclóricos,
el cuento sigue las siguientes:
- Alejamiento: mueren los reyes
- Prohibición: la princesa tiene prohibido permanecer en palacio tras la muerte de los reyes
- Fechoría: la princesa se ve obligada a partir por la envidia de su cuñada
- Momento de transición: se le hace partir
- Principio de la acción contraria: la princesa acepta su destino
- Recepción del objeto mágico
- Partida: la princesa parte
- Socorro: la princesa es ayudada en el bosque
- Desplazamiento: la princesa es llevada a otro palacio
- Tarea difícil: cuidar de las caballerizas
- Tarea cumplida: los caballos cada día están mejor gracias a la princesa
- Reconocimiento: el príncipe reconoce qué hay detrás de la suciedad y pobreza de la muchacha de las caballerizas
- Matrimonio: se casan y son felices
Bibliografía:
Pelegrín, Ana. La
aventura de oír
Cuadros proporcionados en la asignatura